El mercado del café se prepara para una mayor trazabilidad digital
Productores, cooperativas, exportadores e importadores incorporan nuevas herramientas digitales para identificar el origen del café, mejorar la transparencia de las cadenas de suministro y responder a las nuevas exigencias de los mercados internacionales.
La cadena mundial del café está entrando en una nueva etapa en la que conocer el origen del producto será cada vez más importante. La expansión de las herramientas digitales de trazabilidad permite registrar información sobre las fincas productoras, las operaciones de compra, el transporte y los distintos procesos por los que pasa el café antes de llegar al consumidor.
Durante los últimos años, la trazabilidad se había convertido principalmente en una herramienta asociada a los cafés de especialidad y a los productos con certificaciones de sostenibilidad. Sin embargo, el desarrollo de nuevas normativas comerciales y medioambientales está haciendo que este tipo de sistemas adquiera una importancia mucho mayor para todo el sector.
Uno de los principales impulsores de esta transformación es el mercado europeo. El café se encuentra entre las materias primas contempladas por el Reglamento de la Unión Europea sobre productos libres de deforestación, conocido como EUDR. A partir del calendario actualmente establecido, los operadores deberán demostrar que determinados productos comercializados en la Unión Europea cumplen los requisitos relacionados con la ausencia de deforestación y con la legislación del país de producción.
Para conseguirlo, la información sobre el origen del café adquiere una importancia fundamental. Los sistemas digitales pueden asociar cada lote con una determinada zona de producción y recopilar datos que permitan conocer dónde se cultivó, quién participó en la cadena comercial y cómo fue trasladado hasta las instalaciones de procesamiento o exportación.
Esta transformación ya está comenzando a desarrollarse en países productores. En Ruanda, por ejemplo, se ha desarrollado una plataforma digital destinada a registrar y seguir las transacciones entre agricultores, procesadores y exportadores. El sistema incorpora además información geográfica que permite localizar las zonas donde se produce el café.
Para las cooperativas y pequeños productores, la digitalización puede representar tanto una oportunidad como un desafío. Disponer de información organizada sobre las fincas puede facilitar el acceso a determinados compradores internacionales y aumentar la transparencia de las operaciones. Sin embargo, también exige disponer de teléfonos, conectividad, sistemas de registro y formación para los agricultores y técnicos encargados de recopilar los datos.
La trazabilidad también puede aportar ventajas comerciales. Un tostador europeo interesado en comprar un café de una determinada región podrá disponer de información más detallada sobre su origen, las características de la finca o las prácticas agrícolas utilizadas. En el segmento de cafés de especialidad, esta información puede convertirse además en un elemento de diferenciación y valor añadido.
El desarrollo de estos sistemas no significa que toda la cadena vaya a funcionar de manera completamente digital de forma inmediata. En numerosas zonas productoras todavía existen limitaciones de conectividad y dificultades para recopilar información de miles de pequeñas explotaciones. Por ello, la transición será progresiva y requerirá la colaboración entre productores, cooperativas, gobiernos, exportadores y compradores internacionales.
La tendencia, sin embargo, parece clara. La información que hasta hace unos años podía quedar limitada a documentos en papel o registros internos comienza a convertirse en datos digitales que pueden acompañar al café durante buena parte de su recorrido comercial.
El café del futuro no solo deberá demostrar su calidad: cada vez será más importante poder demostrar también de dónde procede y cuál ha sido su recorrido hasta llegar al consumidor.
Para los productores latinoamericanos, esta transformación puede convertirse en una oportunidad para reforzar su relación directa con los compradores europeos y diferenciar cafés de origen, siempre que las nuevas exigencias digitales puedan implantarse sin generar costes excesivos para las pequeñas explotaciones.
La trazabilidad digital representa, en definitiva, uno de los grandes cambios que está experimentando la cadena mundial del café. La combinación de geolocalización, aplicaciones móviles, bases de datos y sistemas de intercambio de información permitirá avanzar hacia un mercado más transparente, aunque el reto será conseguir que esta transformación tecnológica sea accesible también para los pequeños productores.
Redacción MundoDelCafe.com